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La fábula: El león y el ratón

Nadie es “sólo” un operador


A veces, en las organizaciones, todavía se escucha una frase peligrosa:
Yo soy sólo un operador.


Y sin embargo, en seguridad de procesos, muchas veces el operador es quien ve primero lo que otros no ven.


Es quien detecta el ruido extraño, la vibración anormal, la pequeña fuga, el olor fuera de lugar, la condición insegura o el equipo que ya no responde como debería.
Como en El león y el ratón, el valor no siempre está en el tamaño ni en el cargo.
A veces, el que parece más pequeño es el que termina siendo decisivo.
Por eso, la participación de la fuerza laboral no es un complemento.
Es una barrera.


Porque cuando algo falla, el operador no sólo puede ser quien primero detecte la señal.
También suele ser quien quede más expuesto a las consecuencias.
En seguridad de procesos, nadie es “sólo” un operador.
Muchas veces, el más subestimado es el que puede evitar el próximo evento.

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